Notas sobre Poesía
Poesía »
[ Raúl Muñoz ]
Ahora, en esta hora calma de cojines calientes
y cortinas supuestas en el vacío,
de vientos feroces y cementerios viejos creciendo
a lo lejos por donde juegan niños y crecen flores,
de noches al fuego y humos al cielo que antes de
partir secan mirandas y construyen pasados que
nunca existieron,
de arboledas secas que se queman como se quemaron
pueblos en un tiempo tan lejano que aún lo recuerdo,
así como se perdieron ancianos en laderas desiertas,
olvidados en un pueblo sin rostro,
poetas levantando armas y escondiendo letras,
generales tensando sogas y firmando sentencias,
campesinos ordeñando vacas …
Poesía »
[ Ignacio Escuin Borao ]
Los perros tienen ese algo que les hace
comprender que cada bienvenida ha de ser la
más especial y cada adiós el más desesperado,
el más triste. La verdad de los perros es vivir
cada instante como el único instante, la verdad
que también comparten los gansos, estos por
no ser capaces de más. Perro y ganso
me siento, perro y ganso soy al mismo tiempo.
Perro y ganso en cada calle y al soportar el
peso, el peso del aire y del agua en mi cuello,
el peso cien veces, mil veces, mil doscientas
veces tu …
Poesía »
[ Sonia R. Fides ]
Cómo decir de pronto:
tómame entre las manos,
No me dejes caer. Te necesito:
acepta este milagro.
(Julia Prilutzky)
París ha perdido dos sombras a las cinco en punto.
Tu cuerpo y mi cuerpo permanecen boca arriba.
Somos dos ahogados que respiran
en asientos contiguos del aeropuerto Charles de Gaulle.
Todo termina cuando el futuro pronuncia nuestros nombres
a través de la pantalla del teléfono móvil.
Trato de hacer el amor con el presente
bajo el denim lavado de mis vaqueros Helmut Lang,
pero el avión ya ha dado la orden para que sus motores bailen
y ningún tren de …
Poesía »
[ Gaztea Ruíz ]
Para romper el alto muro
ya no viene la madrugada
(José Hierro)
Tras romper el alto muro de la madrugada
queda atrás la noche,
cumplida su hora,
cumplidos sus designios.
Caen mis fuerzas a una cárcel cotidiana,
me encuentra el mediodía
tendido sobre el ancho río de la mañana,
indeciso entre sus orillas,
ampliamente derrotado.
Me voy haciendo pequeño en mi cuerpo gigante:
árbol, semilla, anhelo.
Al fin, en la tarde,
dentro de mí,
lejísimos de todo y todos,
presiento llegar el potro estrellado de la noche.
