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	<title>Revista Iguazu Artesanal de Literatura y Cultura &#187; Literatura</title>
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	<description>Publicación IMPRESA gratuita y sin publicidad.              Universidad del País Vasco</description>
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		<title>Dossier Carmen Martín Gaite</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Mar 2007 23:07:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nuria rita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Si hay alguien a quien envidio de verdad (envidia. 2. f. Emulación, deseo de algo que no se posee.) es a mi querida amiga Amaia. ¿Por qué? Porque ella hizo la entrevista que a mí siempre me quedó pendiente. Y además, no sólo eso, sino que hizo la entrevista en Soria, un verano, mucho antes de conocernos, cuando nunca se habían cruzado nuestras líneas y sin embargo yo estaba a sólo 45 kilómetros de ese Ford Ka en el que ella llevaba a mi querida Carmen Martín Gaite, a quien, ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si hay alguien a quien envidio de verdad <em>(envidia. 2. f. Emulación, deseo de algo que no se posee.)</em> es a mi querida amiga Amaia. ¿Por qué? Porque ella hizo la entrevista que a mí siempre me quedó pendiente. Y además, no sólo eso, sino que hizo la entrevista en Soria, un verano, mucho antes de conocernos, cuando nunca se habían cruzado nuestras líneas y sin embargo yo estaba a sólo 45 kilómetros de ese Ford Ka en el que ella llevaba a mi querida Carmen Martín Gaite, a quien, por otro lado, yo todavía no había descubierto (faltaba un año para que lo hiciera). Y mucho tiempo después Amaia y yo tuvimos la suerte de encontrarnos, y me llevó en ese mismo Ford Ka al mismo lugar donde había llevado a la Gaite, y nos tomamos un café allí y charlamos de muchas cosas, como siempre, y supongo que me insistió -como lo hacía ayer- en que escribiera, y supongo que yo -como hice ayer- le di largas&#8230; Y al releer esa entrevista, vuelvo a pensar que si escribo algún día será para cumplir con el compromiso que tengo con esta escritora. Mientras tanto, en Iguazú n.15 quise dedicarle un especial, que ahora podéis leer aquí:</p>
<p>- <a href="http://www.revistaiguazu.com/entrevista-a-carmen-martin-gaite/">Entrevista a Carmen Martín Gaite</a>, por Amaia Uriz.<br />
- <a href="http://www.revistaiguazu.com/carmen-martin-gaite-desde-la-ventana/">Carmen Martín Gaite desde la ventana</a>, por Iñaki Torre Fika.<br />
- <a href="http://www.revistaiguazu.com/la-relacion-con-el-lector-en-carmen-martin-gaite/">La relación con el lector en Carmen Martín Gaite</a>, por Alexander Caron.<br />
- <a href="http://www.revistaiguazu.com/homenaje-a-calila-mi-primera-hada/">Homenaje a Calila, mi primera hada</a>, por Sonia R. Fides.</p>
<p>No me resisto a incluir un enlace a una columna que escribí sobre ella en la bitácora Todas, <a href="http://www.faq-mac.com/bitacoras/todas/?p=637">Tamaño Nuria: Releyendo a la Gaite</a> y otro enlace en el que podemos leer a <a href="http://editoraconcarrito.wordpress.com/2007/04/03/recetas-contra-la-prisa/">Carmen Martín Gaite sin prisa</a>.</p>
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		<title>Entrevista a Carmen Martín Gaite</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Mar 2007 11:59:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nuria rita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[[ Entrevista por Amaia Uriz ]
(Soria, 5 de julio de 1998)
Cuando la septuagenaria divisó el Pico Frentes, camino de Valonsadero donde se realizó la entrevista, admiró su belleza y la relacionó con una figura literaria: el elefante que se había tragado un sombrero, que describiera El Principito de Saint Exúpery. Carmen Martín Gaite vive la literatura desde los ocho años, cuando empezó a rellenar sus cuadernos de notas.
¿Qué queda de aquella mujer que se asomó Entre visillos hace 40 años?
No deja de ser curioso, aunque ha sido totalmente casual, que ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>[ Entrevista por Amaia Uriz ]</strong><br />
<em>(Soria, 5 de julio de 1998)</em></p>
<p>Cuando la septuagenaria divisó el Pico Frentes, camino de Valonsadero donde se realizó la entrevista, admiró su belleza y la relacionó con una figura literaria: el elefante que se había tragado un sombrero, que describiera El Principito de Saint Exúpery. Carmen Martín Gaite vive la literatura desde los ocho años, cuando empezó a rellenar sus cuadernos de notas.</p>
<p><strong>¿Qué queda de aquella mujer que se asomó Entre visillos hace 40 años?</strong><br />
No deja de ser curioso, aunque ha sido totalmente casual, que haya tenido que pasar tanto tiempo para que retomase el tema de la provincia en una novela como lo hago en Irse de casa. Sin embargo, ahora me he asomado y he visto una cosa muy distinta. Las ciudades de provincias tienen algo parecido, estable, muy invariable, como es el chismorreo. Eso sigue. Pero en cambio, ha variado muchísimo la vida, la mentalidad de la gente joven. Me gusta saber qué piensa la juventud de ahora, no tiene nada que ver con lo que éramos antes, tiene más libertad, las esperanzas que acaricia son distintas, los tabúes con los que se enfrenta han cambiado. Ha desaparecido la sensación de no ser capaces, en la mujer más que en el hombre, de proyectar sus opiniones y decir lo que sienten.</p>
<p><em>Continuar leyendo ::</em> <span id="more-44"></span></p>
<p><strong>Cuando se enfrenta a una página en blanco, ¿qué le resulta más difícil escribir, una novela, un cuento o un poema?</strong><br />
Necesito, al menos, dos años para terminar una novela. Además no tengo por qué escribirla de corrido. Tomo notas en mis cuadernos sobre un personaje, sobre la sensación que me produce una cosa, un acontecimiento y tal vez, esas notas con el tiempo se convierten en trama. Un cuento o un poema es el resultado de una idea, son fruto del momento.</p>
<p><strong>De los autores que han influido en su trayectoria literaria, ¿cuáles se han convertido en imprescindibles?</strong><br />
Creo que la literatura clásica, la llamada literatura clásica tanto española como extranjera. Se lee poco, tal vez porque se obliga en los institutos, pero cuando te acercas a ella, cuando lees a Pío Baroja, por ejemplo, por el gusto de ver cómo maneja la palabra y cómo avanza en el proceso creativo, vas conociendo a la gente que aparece en la novela a través de las pistas que dan otros protagonistas, ese tipo de cosas te las enseñan los grandes. Además de por mi edad, que me ha dado tiempo a leer mucho, siempre he leído mucho porque ha sido mi vicio.</p>
<p><strong>También traduce.</strong><br />
Tengo la suerte de no vivir del oficio de traductor, por lo que puedo elegir qué hacer. Es un privilegio, claro, porque al traducir me tomo todo el tiempo que necesito. Ahora estoy con Jane Eire. ¡Es increíble lo de esas mujeres! Las tres hermanas Brontë, que teniendo sólo las enseñanzas de un padre autoritario y viviendo con un hermano algo loco, fueran capaces de sacar de ese encierro esa agudeza de percepción para poder volar. Es otra demostración de que la literatura no es sólo la realidad, la literatura es volar sobre la realidad para verla mejor.</p>
<p>(No cesa de nombrar autores y obras para corroborar sus palabras.)</p>
<p><strong>¿Cómo encuentra tiempo para mantenerse al día en la literatura?</strong><br />
Por desgracia, no tengo a nadie a quien atender. Era más raro cuando tenía una familia, pero ahora me despierto y tengo pocas cosas que me estimulen, que me den alegría, aunque los amigos me la siguen dando, pero claro, no están siempre ahí. Los libros, sí.</p>
<p><strong>¿Lee en la cama?</strong><br />
Por supuesto, pero en mi mesilla no suelo tener narrativa, sino libros de pensamiento que me consuelan, como Sastre. También novelas policíacas, que para la cama son estupendas.</p>
<p><strong>¿A quién recurre cuando se encuentra sola?</strong><br />
Cuando estoy mal procuro que no me vea nadie para no dar la lata.</p>
<p><strong>¿Existen lugares para esa soledad?</strong><br />
Me gusta mucho ir al cine. De hecho, no tengo vídeo en casa porque si no, no trabajaría. Además, las películas hay que verlas en pantalla grande.</p>
<p><strong>En sus novelas la gente habla, dialoga…</strong><br />
A mí me gusta mucho hablar y hacer hablar a la gente. También influye mucho el lugar y el momento. Por la noche, por ejemplo, la gente está más relajada. Igual que en mis novelas busco sitios recogidos, y poca compañía para escuchar.</p>
<p><strong>¿Los premios son importantes?</strong><br />
Hay dos clases de premios. Los de la juventud, aquellos a los que te presentas y que te ayudan en tu carrera, como me pasó a mí con el Nadal, al que me presenté con un seudónimo. Estos tiene un plazo que se acaba en un determinado momento. No critico a nadie que se siga presentado a pesar de estar ya consagrados, pero yo no lo hago. Me parece disparatado que una persona reconocida gane el Planeta. Si se hace, imagino que tendrá sus razones.</p>
<p><strong>¿Y el otro tipo de premio?</strong><br />
Son los que te conceden a lo largo del tiempo sin que los pidas. Jamás he hecho el menor movimiento para que concedieran alguno. Si lo ganaba me enteraba por teléfono. De esos he recibido tres muy buenos: el Príncipe de Asturias, el Nacional de las Letras, y el Premio de las Letras de Castilla y León.</p>
<p><strong>¿Ha alcanzado todos sus sueños?</strong><br />
El mayor sí: escribir, que es muy distinto que ser escritora. Mi sueño es haber continuado contra viento y marea, habiendo tenido tantas razones para tirar la toalla. Creo que hay algo por encima de una, yo las llamo musas, que no sé en qué consiste, tal vez sea la gente que se ha ido y te amaba, que quiere que sigas persiguiendo tu sueño.</p>
<p><strong>¿Y un sueño añorado?</strong><br />
Tener un nieto. Ese hubiera sido un sueño logrado muy grande.</p>
<p><strong>¿Se le acerca la gente por ser quien es?</strong><br />
Mis amigos siempre se me han aparecido de pronto. Nunca me los he encontrado en un cóctel. Ignacio Aldecoa fue compañero de promoción, él entonces ya era escritor. Se fijaba en las cosas a las que nadie prestaba atención. Reconocía una Salamanca diferente a la de los demás. De su mano ingresé en Madrid en un grupo de personas muy interesante. Estábamos Bardén, Torrente Ballester, Jesús Santos…</p>
<p><strong>¿Cómo era aquella época?</strong><br />
El dinero no era un dios como lo es ahora. No teníamos cuatro pesetas, pero nos íbamos al Manzanares y hablábamos, nos escuchábamos.</p>
<p><strong>¿Nunca le ha interesado la política?</strong><br />
Me aburre más que una misa. Los políticos en cuanto se suben al podium se estropean. Son aburridísimos, además de unos incultos que no saben hablar. No sólo los de ahora. Cuando Franco, no me interesaba, ni como tema literario, ni como espectadora. Además, aquello de la censura tiene mucho cuento. Se auguraba que cuando muriera el dictador iban a desempolvarse novelas increíbles. Esto no sucedió. Los escritores podemos decir lo que queremos, sólo que entonces había que escoger caminos más difíciles. Aunque también los censores eran unos incultos, por tanto, fáciles de engañar.</p>
<p><strong>¿Va a seguir escribiendo?</strong><br />
No puedo vivir de otra manera.</p>
<p>&#8212;-</p>
<p><strong>Recordando aquel momento&#8230; </strong><br />
<strong>(por Amaia Uriz)</strong><em></p>
<p>Muchas veces, cuando miro el asiento del copiloto en mi cochecito utilitario me acuerdo de que en él estuvo sentada Carmen Martín Gaite. Entonces era para mí una escritora sin descubrir. Había devorado alguna que otra de sus novelas, pero poco más. Recuerdo que antes de emprender camino, a propuesta suya, hacia algún lugar soriano para realizar la entrevista lejos de los muros del hotel, le eché una carta al buzón y compré el periódico donde salía ella fotografiada descendiendo del autobús que le había llevado de Madrid a Soria. Le hizo mucha gracia verse retratada, aunque aquella foto trajo cola. Nadie de la organización que había invitado a la escritora salió a recibirla. Fui yo quien avisó a la redacción para que alguien, fotógrafo o periodista (hoy, por la firma, veo que fue un becario), acudiera a la estación para inmortalizar la falta de cortesía, motivada porque su llegada coincidía con la inauguración de las jornadas por los Duques de Soria. Creo que también estaba Tàpies. Reconozco que no fue mi admiración por la Gaite (entonces no era para mí lo que hoy es) lo qué me llevó a coger el móvil y ponerme como una burra (estoy segura de que eso fue lo que hice) para que alguien fuera a la estación de autobuses a hacer la foto. Me movió mi amor por la literatura, que sin duda es mucho más grande que el que siento por el boato y la pintura o la escultura.</p>
<p>He olvidado aquel viaje hasta Valonsadero, donde se erige un hotel con encanto pero entonces todavía sin etiquetar. Imagino que los quince minutos de carretera transcurrieron sin conversación, yo enfrascada en diseñar mi entrevista; ella ajena a mí. Creo recordar que elegimos una mesa en el interior mirando a la maravillosa dehesa que se extiende al infinito, poblada de vacas y sin manchas de asfalto. Preguntó por la montaña que cierra la vista y lleva el nombre del Pico Frentes. Poco más le pude decir, salvo que en su cima todavía hoy se encuentran fósiles marinos. Ella la comparó con el elefante que se tragó un sombrero en el mundo de El Principito. Apunté la metáfora, pues bien me podría servir de arranque. Durante la conversación, que duraría en torno a una hora, yo andaba mucho más preocupada en conseguir contenido para dos páginas de entrevista que en escuchar a mi interlocutora. Sobre todo, cuando fui plenamente consciente de que traspasar el puente que cruzaba hacia su mente me iba a ser imposible. Conforme sucedía la conversación, su intelectualidad y su cultura me alejaban del personaje y de la persona, y entonces me acercaban a la escritora. Y es que Carmen Martín Gaite era eso: una escritora, siempre una escritora. En ocasiones citaba nombres y libros que yo ni siquiera hubiera sabido cómo escribir, no digo ya situarlos en género o país. Cuando un referente me resultaba familiar, como Aldecoa -figura clave en el desarrollo de su discurso-, me agarraba a él, tomando respiro.</p>
<p>Por si acaso lo parece, tras esta descripción, he de negarlo: Carmen Martín Gaite no era pedante. En absoluto. Durante aquella conversación se unió mi falta de conocimientos a su afán por recrear la realidad a través de sus ojos y sus vivencias, en las que la literatura ocupaba un espacio extensísimo. No podía y no quería rebajar el nivel de la conversación. Y hacía bien. Frivolizar o superficializar sus respuestas a mis preguntas hubiera sido una ofensa hacia mi inteligencia y mis conocimientos. Y Carmen Martín Gaite era una dama.</p>
<p>Terminó la entrevista apurando su té y con la promesa de volver al lugar que le había encantado conocer. No sé si ella volvió. Yo sí lo hice. Y conforme pasan los años, y regreso, vuelvo un poco más sabia y más leída; y me recuerdo ingenua, pero sincera en mi admiración y desconocimiento, escuchando a una anciana de cabello blanco, tan presumida que le conocí tres sombreros en un solo día. No cambiaría aquel encuentro. Al principio, cuando a los meses de conocerla me enfrasqué en su obra, me daba de cabezazos por no haber leído entonces más de tres novelas suyas, ningún cuento, ni poema, ni por supuesto, ensayos y conferencias. Hoy me alegro. Y me confirmo en mi alergia a la mitomanía. Lo que tiene que decirnos un escritor nos lo dice en sus libros.</p>
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		<title>Carmen Martín Gaite desde la ventana</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Mar 2007 11:56:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nuria rita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[[ Iñaki Torre Fika ]
Desde la ventanita que ilustra la solapa de Lo raro es vivir, Carmen Martín Gaite tiene la mirada soñadora, y contempla seguramente un cielo raso de ilusiones y de sombras en el que ahora vive, con las maletas todavía sin deshacer y estorbando junto a la puerta. Aparece tocada con su sempiterna boina, y su pelo hermoso, tierno y nevado le cae indolente sobre los hombros. Estremece pensar que estos días, tras el mazazo de su fallecimiento, asomen y vean la luz tantas y tantas fotografías ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>[ Iñaki Torre Fika ]</strong></p>
<p>Desde la ventanita que ilustra la solapa de Lo raro es vivir, Carmen Martín Gaite tiene la mirada soñadora, y contempla seguramente un cielo raso de ilusiones y de sombras en el que ahora vive, con las maletas todavía sin deshacer y estorbando junto a la puerta. Aparece tocada con su sempiterna boina, y su pelo hermoso, tierno y nevado le cae indolente sobre los hombros. Estremece pensar que estos días, tras el mazazo de su fallecimiento, asomen y vean la luz tantas y tantas fotografías suyas, tan reticente como fue a dejarse retratar en actos públicos, enemiga acerba del boato y los chismorreos. Cuando menos, mientras hojeo y pongo orden a tantos papeles descabalados -recortes de periódico, necrológicas, artículos de opinión-, la luz del flexo llueve indefectiblemente sobre todas estas ventanitas radiantes de sonrisas a flor de labio y en los ojos.</p>
<p><em>Continuar leyendo ::</em> <span id="more-43"></span></p>
<p>Carmen Martín Gaite fue una mujer sencillamente alegre, pese a las tristezas y desiertos que tuvo que atravesar. El mayor, el más cruel y feroz, la muerte de su única hija, Marta, a quien dedicó, in mortem, una de sus más bellas y emotivas novelas: La Reina de las Nieves. Con su espíritu dicharachero y vivaz, dueña de un castellano envidiable, de una prosa que oscilaba entre lo poético, lo narrativo y lo conversacional, supo captar mejor que ninguno de sus compañeros de generación la lengua popular, el hablar cotidiano cuajado de refranes, de hipocorismos, de vida natural y auténtica. Eso es lo que exudan cada uno de sus textos: Entre visillos, Nubosidad variable, Irse de casa. Trabajadora incansable, su obra se me antoja un árbol frondoso, donde cada rama -la soledad, la frustración, la búsqueda de interlocutor, las ganas de vivir- se cubre de miles de hojas: aquí y allí florecen novelas, cuentos, ensayos, columnas, artículos, poemas. De improviso, ese árbol ha sido talado y las hojas han caído al suelo con estrépito insoportable. Desperdigadas, es ahora el momento de recogerlas y de intentar recomponerlo para que así no estrangule sus frutos, no se restañe su savia.</p>
<p>Asomémonos entonces a las ventanas de sus páginas. Hace poco, paseando por su Salamanca natal, pisando nuevamente la Plaza de los Bandos, me abrigó la certeza de que esas ventanas jamás cerrarían sus hojas porque en cada libro, lo mismo que en las fotografías, Carmen nos repartirá alegría y vida con su sonrisa de luz.</p>
<p><strong>Notas bio-bibliográficas</strong></p>
<p>Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925 &#8211; Madrid, 2000) es autora de una amplia obra narrativa de extraordinaria calidad, iniciada en 1954 con El balneario (premio Café Gijón de relatos). Cultivó todos los géneros con idéntico éxito. Su trayectoria literaria aparece jalonada de galardones y es una de las escritoras españolas más traducidas.</p>
<p>Ha obtenido, entre otros premios, el Nadal, el Nacional de Literatura, el Anagrama de Ensayo, el Príncipe de Asturias de las Letras y el Castilla y León de las Letras. En 1994 fue galardonada con el Premio Nacional de las Letras. Debe destacarse igualmente su labor como traductora, y se ha ocupado de autores como Flaubert, Perrault, Eça de Queiroz, Virginia Woolf, Natalia Ginzburgz, C. S. Lewis o las hermanas Brontë. Ha escrito asimismo guiones para televisión: Santa Teresa de Jesús y Celia, basado en las novelas de Elena Fortún.</p>
<p>Algunas recomendaciones de lectura entre su amplia obra, podrían ser las siguientes: Entre visillos, Barcelona, Destino, 1958; Retahílas, Barcelona, Destino, 1974; Nubosidad variable, Barcelona, Anagrama, 1992; La Reina de las Nieves, Barcelona, Anagrama, 1994; Lo raro es vivir, Barcelona, Anagrama, 1996; Cuéntame, Madrid, Espasa Calpe, 2000. [Recopilación de ensayos y cuentos]; El proceso de Macanaz: historia de un empapelamiento, Barcelona, Destino, 1970; El cuento de nunca acabar, Barcelona, Anagrama, 1983; Desde la ventana (Enfoque femenino de la literatura española), Madrid, Espasa Calpe,1987.</p>
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		<title>La relación con el lector en Carmen Martín Gaite</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Mar 2007 11:56:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nuria rita</dc:creator>
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		<description><![CDATA[[ Alexander Caron ]
Hablar de estética de la recepción cobra todo su sentido cuando uno se acerca a la obra de Carmen Martín Gaite. Rica de sus experiencias, no siempre dichosas, no había esperado el advenimiento de la teoría receptiva para ocuparse de sus lectores. Hacía de sus textos el terreno ideal para la comunicación de sus emociones, y eso cualquiera que sea el &#8220;género&#8221; literario atravesado (1).
La Belleza, sugerida por el término &#8220;estética&#8221;, quizás encuentre su fuente en esta capacidad para compartir emociones. Tenderá a eso, entre otras cosas, ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>[ Alexander Caron ]</strong></p>
<p>Hablar de estética de la recepción cobra todo su sentido cuando uno se acerca a la obra de Carmen Martín Gaite. Rica de sus experiencias, no siempre dichosas, no había esperado el advenimiento de la teoría receptiva para ocuparse de sus lectores. Hacía de sus textos el terreno ideal para la comunicación de sus emociones, y eso cualquiera que sea el &#8220;género&#8221; literario atravesado (1).</p>
<p>La Belleza, sugerida por el término &#8220;estética&#8221;, quizás encuentre su fuente en esta capacidad para compartir emociones. Tenderá a eso, entre otras cosas, gracias a una escritura profundamente humana y una &#8220;potencia de vida&#8221; (2) fuera de lo normal.</p>
<p><em>Continuar leyendo ::</em> <span id="more-42"></span></p>
<p>El texto se convierte pues en el objeto (estético) de todas las codicias, y el lector, por el pacto que habrá sellado con el autor, pondrá en marcha su camino dialogístico con el texto. Se encontrará introducido en un mundo en el que las fronteras entre realidad y ficción se van borrando poco a poco, lo que le permite entrar como le parece en la trama de los personajes.</p>
<p>La concepción hedonista de la literatura es inherente a la escritura de Carmen Martín Gaite. Muy bien sabía que la aparición del lector como interlocutor dependía en gran parte del grado de placer que éste experimentaba y que ella misma experimentó al escribir el texto (3). Su concepción del placer la encontramos en El cuento de nunca acabar, en el que compara la escritura con un viaje (4). En la lectura de sus predecesores encontraba, entre otras cosas, su inspiración. Fue el caso por ejemplo cuando empezó la lectura del Don Quijote. Nos habla de eso en La búsqueda de interlocutor : &#8220;El regodeo y goce de quién lo escribió es casi palpable, llega a darnos envidia […]&#8221; (5).</p>
<p>Bien vemos que todo lo que se escribe con pasión puede convertirse en &#8221; materia &#8220;, y el lector, que experimentará placer leyendo los textos de Carmen Martín Gaite, se encontrará introducido en ellos, como por magia, convirtiéndose de hecho en el interlocutor de su relato, en la persona a quien se dirigen los personajes. Llamaba a este tipo de narración la &#8220;narración eros&#8221; en oposición con la &#8220;narración thanatos&#8221; (6). Seguro que es en este placer comunicativo donde radica la fuerza de la escritura de Carmen Martín Gaite.</p>
<p>Si el lector ideal es el que contesta a todas las exigencias del autor, nos acercaríamos con Carmen Martín Gaite a lo que podría ser el &#8220;autor ideal&#8221;. Porque ella también sabía contestar a las demandas de lectores cada vez más exigentes. El hecho de que para ella la escritura era un eterno comenzar (7) le permitía reflexionar sobre sí misma. Con cada nuevo texto llevaba un aire fresco que le permitía al lector experimentar placer mientras leía esa obra, como si se tratara de la primera.<br />
Algunos criticarán su carácter atípico, otros la encontrarán perturbadora. Pero el lector es unánime: se complace en leer los textos de Carmen Martín Gaite, todos sus textos, tratese de una de sus novelas o de uno de sus numerosos ensayos. Porque su escritura es a la vez familiar y secreta, su estilo inmutable8.</p>
<p>Bien se ve, al leer los textos de Carmen Martín Gaite, que la concepción que tenía del lector estaba muy lejana del &#8220;no eres nada mío&#8221; de Los parentescos. Le gustaba escribir, y ponía todos los medios para que el lector entrara en sus obras, en una época en la que la comunicación era problemática. Sacaba su energía de esta &#8220;búsqueda&#8221; de un &#8220;otro&#8221; que fuera el reflejo de su conciencia, el motor de su escritura.</p>
<p>&#8212;<br />
<font size="1"><br />
<strong>Notas</strong></p>
<p>1.- Los géneros son categorías propiamente literarias, que tienen características comunes, definidas por la tradición, según el tema, el tono, la forma, el estilo… pero sólo son elementos subjetivos, y al libre albedrío de cada uno. Esta obsesión de los críticos literarios, que se encarcelan en un academismo &#8220;conservador y rígido&#8221; queriendo poner una etiqueta a cualquier escrito, ¿no corrompe la esencia misma del texto?</p>
<p>No pienso que sea necesario clasificar un texto en un género preciso, porque corremos el riesgo de quitar la parte subjetiva de belleza estética propia de cada texto. La investigación tendría quizás que dirigirse hacia un estudio que combinara estos géneros y que, poniéndolos en relación, permitiera más flexibilidad y evitaría así la categorización de cualquier producción de un autor.</p>
<p>Decía a este propósito Carmen Martín Gaite : &#8220;No hay por qué separar tanto los géneros literarios. Soy de los que piensan que deben ser interrelacionados&#8221;, en El Adelanto, 6 de enero de 1988.</p>
<p>2.- Expresión de Gilles Deleuze.</p>
<p>3.- &#8220;Creo que siempre que un escritor se ha divertido haciendo lo que hacía, ha logrado divertir a los demás. Yo aspiro a que quien lea mis libros se divierta por lo menos la tercera parte de lo que yo gozo al escribirlos&#8221;, en Gazarian Gautier, Marie-Lise, &#8220;Conversación con Carmen Martín Gaite en Nueva York&#8221;, Insula,n°411, febrero de 1981, p. 10.</p>
<p>4.- &#8220;Todas las metáforas de que vengo echando mano desde el principio indican que este cuento no lo concibo como un libro, sino como un viaje […] lo que no sé es si habré logrado ya persuadir al lector para que se embarque conmigo, o todavía no&#8221;, en El cuento de nunca acabar, Barcelona, destinolibro, 1997, p. 56.</p>
<p>5.- La búsqueda de interlocutor, Barcelona. Anagrama, 2000, p. 30.</p>
<p>6.- &#8220;Llamo narración abierta o narración &#8221; eros &#8221; a la que es capaz de producir placer, aunque tenga por tema un argumento triste. A la que despierta amor, divierte, enseña y consuela. Porque nos deja entrar en ella&#8221;, en El cuento de nunca acabar, op. cit., p.299.</p>
<p>7.- &#8220;Me gusta ponerme a escribir como si tratase siempre del primer libro&#8221;, en Olba, M. Sol, &#8220;Carmen Martín Gaite: la lúdica aventura de escribir&#8221;, Insula, n° 452-453, p.19.</p>
<p>8.- &#8220;Yo nunca he cambiado de estilo, así que cada cuatro años estoy de moda&#8221;, en Otero, Julia, &#8220;Carmen Martín Gaite&#8221;, El País Semanal, 23 de enero de 2000.</p>
<p></font></p>
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		<title>Homenaje a Calila, mi primera hada</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Mar 2007 11:48:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nuria rita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[[ Sonia R. Fides ]
(Madrid, 25 de julio de 2003)
Hace apenas dos días, el calendario volvió a salpicarme con el dolor de una fecha que me esfuerzo por olvidar y que siempre acaba por deslumbrarme. Parecía mentira que en esa época del año en que todo parece inamovible, eterno, en ese momento del verano en que el sopor y la desgana benefician a la rutina, llegara el momento en que tenías que irte. Aquel veintitrés de julio del principio de un siglo, plegaste tu boina de colegiala audaz e hiciste ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>[ Sonia R. Fides ]</strong><br />
<em>(Madrid, 25 de julio de 2003)</em></p>
<p>Hace apenas dos días, el calendario volvió a salpicarme con el dolor de una fecha que me esfuerzo por olvidar y que siempre acaba por deslumbrarme. Parecía mentira que en esa época del año en que todo parece inamovible, eterno, en ese momento del verano en que el sopor y la desgana benefician a la rutina, llegara el momento en que tenías que irte. Aquel veintitrés de julio del principio de un siglo, plegaste tu boina de colegiala audaz e hiciste las maletas para viajar al encuentro de esa Caperucita que te hizo cercana ante los ojos de una legión de adolescentes, pese a la grandeza de tu persona y de tu obra. Hoy, El Retiro se resiente de la orfandad en que quedó sumido cuando la traicionera muerte te salió al paso. Los sauces lloran más que nunca y se han desvanecido sobre el ardiente asfalto que recorre este parque de Madrid. Están vencidos, pero seguirán esperándote, Carmiña, ¡te siguen esperando!</p>
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		<title>Jeanette Winterson: Que se abrasen las miradas</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Mar 2007 19:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nuria rita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[[ Begoña Sarrías ]

Now Romeo is beloved and loves again,
Alike bewitched by the charm of looks…
But passion lends them power, time means, to meet,
Tempering extremities with extreme sweet.&#8221;
(Romeo and Juliet. Act II. W. Shakespeare. 1593)

Hubo un escritor inglés que hablaba del amor. Varios siglos después, hay otra escritora también nacida en la tierra de los anglos hablando de lo mismo, que no viene de más en estos tiempos de guerra. Después de leer algunos de sus libros, me gustaría que todos aprendieran de ella como yo lo he hecho. Al ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>[ Begoña Sarrías ]</strong><br />
<font size="1"><br />
<em>Now Romeo is beloved and loves again,<br />
Alike bewitched by the charm of looks…<br />
But passion lends them power, time means, to meet,<br />
Tempering extremities with extreme sweet.&#8221;<br />
(Romeo and Juliet. Act II. W. Shakespeare. 1593)</em><br />
</font></p>
<p>Hubo un escritor inglés que hablaba del amor. Varios siglos después, hay otra escritora también nacida en la tierra de los anglos hablando de lo mismo, que no viene de más en estos tiempos de guerra. Después de leer algunos de sus libros, me gustaría que todos aprendieran de ella como yo lo he hecho. Al menos así me lo ha parecido.</p>
<p>De su vida personal sé muy poco y no he leído toda su obra. Jeanette Winterson se encuentra en las estanterías de literatura lésbica. Y siguiendo con las etiquetas y encasillamientos de las enciclopedias de literatura, se la puede encontrar en las páginas del postmodernismo cumpliendo con estas características y con las otras de más allá y bla, bla, bla. Algunas de sus obras más conocidas son: <em>Sexing the Cherr</em>y (1990), <em>Written on the Body</em> (1992) y <em>Gut Symmetries</em> (2000).</p>
<p>Una sola mirada a las novelas de esta autora (nacida en Lancashire, 1959) es como leerse por dentro. Tiene una increíble precisión para atrapar los sentimientos y hacerlos físicos palabra a palabra. No sé si se trata de lenguaje poético, pero en muy poco espacio consigue transmitir sensaciones y pensamientos que a todos nos han recorrido por dentro. Cuando una relampagosa sensación nos ha impactado, queremos describirla, pero nos preguntamos: ¿cómo?</p>
<p><em>Continuar leyendo ::</em> <span id="more-40"></span></p>
<p>Ella lo consigue, y muchas veces con chispeante humor infantil. Sus diálogos son cortos pero llenos de significado. Intercala cuentos fantásticos, sobre todo los referidos a la Edad Media con caballeros artúricos y princesas. Utiliza repeticiones y metáforas. El amor es un tesoro, su búsqueda un viaje, y su defensor, un héroe como sacado de tiempos lejanos. El descubrimiento de la propia identidad es un largo camino que nunca termina. Mientras tanto, ¡cuántos disfraces nos iremos probando por el camino!</p>
<p>En mi opinión, ella se filtra y gotea a través de sus narradores. Si unta sus personajes en la autobiografía o si se trata sólo de coincidencias, eso ya no lo sé. Ella fue una huérfana adoptada por un matrimonio protestante, como la protagonista de su obra <em>Oranges Are Not the Only Fruit</em> (1985), que se tradujo al español como Fruta Prohibida (Salvat. Barcelona.1995):</p>
<p><em>&#8220;Tengo una teoría según la cual cada vez que haces una elección importante, la parte de ti que se queda continúa la otra vida que podrías haber vivido. Las emanaciones de algunas personas son muy potentes y otras se crean nuevamente a sí mismas fuera de su propio cuerpo&#8230; Cabe la posibilidad de que yo no esté aquí, de que todas las partes de mi ser que bordearon todas las elecciones que hice y que no hice se rocen fugazmente&#8230; Regresar después de mucho tiempo enloquece porque a los que dejaste no les gusta pensar que has cambiado, te tratan como siempre lo hicieron y te acusan de ser indiferente cuando sólo eres diferente&#8230;&#8221;</em></p>
<p>El arte de elegir lo empezamos a practicar desde muy pequeños. Esta novelista, sitúa la elección en el mismo terreno que el riesgo y la seguridad, la vida y la muerte, la felicidad y el desamor. Y la poderosa imaginación. Según la autora, el cuerpo no puede ir por el espacio ni el tiempo, pero sí la mente; se pueden utilizar las historias para viajar a otro lugar que todavía no existe: el futuro.</p>
<p>Todos estos temas aparecen en el último libro que he leído de ella <em>The Power Book </em>(Vintage. London. 2000):</p>
<p><em>&#8220;We are our own oral history. A living memoir of time. Time is into our bodies. We contain it. Not only time past and time future, but time without end. We think of ourselves as close and finite, when we are multiple and infinite… Life flowing smoothly over memory and history, the past returning or not, depending on the tide.&#8221;</em> (1)</p>
<p>El eje central de estas páginas es el tratamiento del amor. En el caso de Jeanette es un amor lésbico. Pero no me preocupa si se habla ya de un amor homosexual, heterosexual o bisexual. Me atrevo a incluir incluso el amor hemisexual, ¿por qué no?, creo que todos hemos sido hemisexuales alguna vez, antes que nada más; antes de que haya otra parte por ahí que nos haga sentir completos, que nos dé la felicidad que produce vernos identificados (sin disfraces), la parte necesaria para terminar la pintura de un ser humano. Acaso antes de eso sólo seamos esbozos, esquemas de una idea que falta por desarrollar, a la que hay que ponerle un título y darle vida propia.</p>
<p>Para esta escritora el amor existe y hay que buscarlo. Esto supone un riesgo que, por supuesto, hay que correr sin miedo. Es un viaje hacia la felicidad que nunca va a suponer nada negativo, y si así lo fuera, la pena y la tristeza habrían merecido la pena. La vida no es un juego, pero el juego forma parte de la vida porque el riesgo está ahí en algún lugar, en el momento en el que encontramos el amor. En la novela <em>The Passion</em> (Penguin. London. 1987) es donde más claramente se lee este mensaje:</p>
<p><em>&#8220;You play, you win, you play, you lose. You play. The end of every game is an anti-climax. What you thought you would feel you don´t feel, what you thought was so important isn´t any more. It´s the game that´s exiciting. And if you win? There´s no such thing as a limited victory. You must protect what you have won. You must take it seriously.&#8221;</em> (2)</p>
<p>De este modo sólo cuando arriesgas es cuando realmente valoras. Esto supone una constante lucha entre el cuerpo y la mente, entre lo que se debe y lo que no, entre qué-quiero y qué-tengo y qué-puedo y qué-siento.</p>
<p>Siempre hay una brisa de optimismo en estos libros porque para la autora, el mundo está siempre comenzando de nuevo, lo que se va acumulando del pasado no puede detener el mundo; en cada nuevo día hay nuevas oportunidades. Lo único que se rechaza en el amor es la cobardía, la falta de valor para buscarlo. La felicidad o emoción o alegría, el chispacillo que sentimos cuando el afecto nos abraza, sólo llega cuando hemos apostado todo por la otra persona. La mayor pena no es el hecho de no encontrar la felicidad, sino encontrarla en lo que ya es pasado.</p>
<p>El amor es apasionado y nada sosegado porque ha supuesto una lucha, un esfuerzo:</p>
<p><em>&#8220;It is not easy, this love, but only the imposible is worth the effort&#8230; So when you ask me why I cannot love you more calmy, I answer that to love you calmy, is not to love you at all.&#8221; (The Power Book)</em> (3)</p>
<p>Es imposible eludir el contenido erótico de estas obras. Ni tampoco se puede dejar a un lado su enfoque lésbico. A mí me gusta el ánimo con el que defiende la búsqueda del tesoro. Encontrar esa joya es encontrarse a sí mismo, como si fuera un espejo de nuestra identidad. Este mensaje me llega a través de sus páginas, y bien se podría aplicar a todas las personas, tanto si son homosexuales como si no.</p>
<p>Con tantas guerras, bombas y desastres, a fin de cuentas, lo que verdaderamente queda es el amor. Jeanette Winterson deja una puerta abierta para que salgamos a buscarlo. Y yo añado que es el único fuego que debería arder, así como Shakespeare describía que Romeo se abrasaba en las miradas de Julieta. Para mí, ésta sí es una lucha con sentido. Lo que verdaderamente importa, es haber ardido en otra mirada.</p>
<p>&#8212;</p>
<p><font size="1"><strong>Nota de la editora: traduzco libre y aproximadamente las citas en inglés:</strong></p>
<p>(1) Somos nuestra propia historia oral. Una memoria viviente de nuestro tiempo. El tiempo es dentro de nuestros cuerpos. Lo contenemos. No sólo el pasado y el futuro, sino el tiempo sin fin. Nos pensamos cerrados y finitos, cuando somos múltiples e infinitos&#8230; La vida que flota suavemente sobre nuestra memoria y nuestra historia, con el pasado que regresa o no, dependiendo de la marea..</p>
<p>(2) Juegas, ganas, juegas, pierdes. Juegas. El final de cada juego es un anti-climax. Lo que pensaste que sentirías, no lo sientes; lo que pensaste que era tan importante, ya no lo es más. Es el juego lo realmente excitante. ¿Y si ganas? Sólo existe una  victoria limitada. Tienes que proteger lo que has ganado. Te lo tienes que tomar en serio.</p>
<p>(3) No es fácil este amor, pero sólo lo imposible merece la pena&#8230; Así que cuando me   preguntas por qué no puedo amarte con más calma, te respondo que amarte con calma es no amarte en absoluto.</p>
<p></font></p>
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		<title>Mollie Hunter</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Mar 2007 18:45:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nuria rita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[[ Francisco Javier León ]
De vez en cuando esta bien contemplar el pasado y recordar tiempos mejores o viejos descubrimientos que nos hicieron la vida un poco más feliz. Últimamente parece que sólo se piensa en el presente, se habla de escritores noveles, estrellas descubiertas, y al final se tiende a olvidar a las viejas glorias de las letras. De vez en cuando hay gente que se olvida de Premios Planetas y demás galardones y echa un pequeño vistazo a su biblioteca particular, descubriendo pequeñas maravillas casi olvidadas.
Afortunadamente, quizás, yo ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>[ Francisco Javier León ]</strong></p>
<p>De vez en cuando esta bien contemplar el pasado y recordar tiempos mejores o viejos descubrimientos que nos hicieron la vida un poco más feliz. Últimamente parece que sólo se piensa en el presente, se habla de escritores noveles, estrellas descubiertas, y al final se tiende a olvidar a las viejas glorias de las letras. De vez en cuando hay gente que se olvida de Premios Planetas y demás galardones y echa un pequeño vistazo a su biblioteca particular, descubriendo pequeñas maravillas casi olvidadas.</p>
<p>Afortunadamente, quizás, yo soy una de esas personas que valoran viejos libros, y autores que les abrieron las puertas hacia este mundo de historias interminables y misterios ocultos entre las líneas y párrafos de los libros.</p>
<p>Uno de estos dioses -creadores de sus propios mundos- es Mollie Hunter. Esta escritora escocesa tiene la agradable costumbre de basar sus novelas en las leyendas de su país, fuente inagotable de tradiciones populares e historia. Poco más se puede decir de ésta mujer; generalmente escribe para un publico infantil-juvenil, pero ese hecho no quita el que sus historias puedan ser leídas por cualquier persona que goce de introducir su mente en los verdes prados y frías aguas de Irlanda. Así pues os animo a que me sigáis por un viaje lleno de misterios y paisajes mágicos en busca del final del arcoiris donde un duende esconde su urna de monedas de oro&#8230;</p>
<p><em>Continuar leyendo ::</em> <span id="more-39"></span></p>
<p><strong>EL VERANO DE LA SIRENA : El Barco de Vapor n† 141 publicado en 1988. Color Naranja (a partir de 9 años). 128 páginas.</strong></p>
<p>Una vez enrolados en un barco nos dirigiremos a una aldea de pescadores de las tierras del norte, donde nos hablarán del reinado de una sirena, y de los lugares que más frecuentaba, los Drongs (escollos puntiagudos que emergían del fondo del mar). Y en el caso de no creerles nos contaran la historia de Eric Anderson, un pescador que no creía en su existencia, lo que motivó la ira de la sirena y por consiguiente la expulsión de su pueblo hasta que no apareciera alguien lo suficientemente inteligente para vencer a la reina del mar. Este papel les estaba reservado a los nietos de Eric, Anna y Jon&#8230; Tras escuchar esta historia aprovecharemos para comprar algún recuerdo como conchas o caracolas que emitan un misterioso sonido al soplar por uno de sus extremos. Hecho que no pasará desapercibido para la Howdy (la mujer más vieja del pueblo, medio bruja y medio adivina), y tras prevenirnos del poder de dicho sonido nos augurará que tengamos cuidado con el Gan Selkie que ronda las islas Shetland&#8230;</p>
<p><strong>HA LLEGADO UN EXTRAÑO : El Barco de Vapor n† 78 publicado en 1985. Color rojo (a partir de 12 años). 157 páginas.</strong></p>
<p>Inquietos por la buenaventura de la Howdy, visitaremos el muelle en busca de un barco que nos lleve a la isla Shetland. Al final nos encontraremos con un abuelo agradable, que nos invitará a visitar su pueblo, Black Ness, situado en una bahía que divide la sucesión de acantilados que rodea la isla. Durante el trayecto nos hablará de &#8220;la gente de Selkie&#8221;, las focas que viven en sus aguas, de Robbie Henderson, y de como una noche de fuerte tormenta un tal Finn Learson hizo su aparición como naufrago del Bergen. Hecho que no tranquilizaría al abuelo de Robbie, puesto que creía que se trataba del Gran Selkie, que había venido a seducir a Elspeht, hermana de Robbie.</p>
<p>Tras arribar a este poblado situado al norte de Gran Bretaña y visitar algunos acantilados donde reposan los lobos marinos y las focas con sus crías. Nos dirigiremos una vez más a Escocia, a un puerto donde esperaremos al barco que nos devuelva a nuestro país.</p>
<p><strong>LA FORTALEZA : Gran Angular n† 48 publicado en 1985 por ediciones SM. 228 páginas.<br />
</strong><br />
Durante el viaje veremos como en las islas frente a la costa septentrional de Escocia, y en los archipiélagos de las Orcadas, existen unos macizos de piedra entre las tierras de labor y el mar. Al llegar a tierra firme nos dirigiremos a un centro turístico donde nos informarán de que estos macizos son llamados por los arqueólogos Brochs y que eran utilizados como defensas de los ataques marítimos. Y lo más curioso es que carecen de antecedentes en parte alguna del mundo.</p>
<p>Para aplacar nuestra curiosidad buscaremos en textos antiguos el origen de éstas más de quinientas fortalezas, descubriendo que posiblemente el creador fuera el joven Coll, lisiado a causa de un enfrentamiento con los romanos (que anualmente venían en busca de esclavos), y que gracias a su inteligencia encontró la solución a estos ataques con la creación de los Brochs.</p>
<p>Justo a tiempo de acabar esta historia oímos la sirena del barco que nos indica el fin de nuestro viaje. Espero que hayáis disfrutado desvelando pequeños misterios de estas tierras. Pero antes de despedirnos, y por si se nos ha colado algún Trow en el equipaje, santiguaros conmigo y repetid:</p>
<p><em>&#8220;Dios me acompaña, me guía y me salva&#8221;.</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Juan Manuel de Prada: &#8220;Siempre me recuerdo siendo escritor&#8221;</title>
		<link>http://www.revistaiguazu.com/juan-manuel-de-prada-siempre-me-recuerdo-siendo-escritor</link>
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		<pubDate>Sat, 10 Mar 2007 10:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nuria rita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[[ Marta Ochoa ]
(Vitoria, 1998)
El escritor y ganador del premio Planeta 97, Juan Manuel de Prada, explicó en una conferencia en Vitoria bajo el título de &#8220;La forja del escritor&#8221;, cuáles han sido los pasos que ha dado hasta convertirse en un escritor y articulista premiado y reconocido.
Cuando aquel niño expuso en su casa su proyecto de dedicarse a escribir nadie podía imaginarse que lo lograría , y menos aún que alcanzaría la celebridad sin haber superado la barrera de los 30 años. Tal y como recuerda Juan Manuel de ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>[ Marta Ochoa ]</strong><br />
<em>(Vitoria, 1998)</em></p>
<p>El escritor y ganador del premio Planeta 97, Juan Manuel de Prada, explicó en una conferencia en Vitoria bajo el título de &#8220;La forja del escritor&#8221;, cuáles han sido los pasos que ha dado hasta convertirse en un escritor y articulista premiado y reconocido.</p>
<p>Cuando aquel niño expuso en su casa su proyecto de dedicarse a escribir nadie podía imaginarse que lo lograría , y menos aún que alcanzaría la celebridad sin haber superado la barrera de los 30 años. Tal y como recuerda Juan Manuel de Prada, su vocación fue acogida con escándalo porque &#8220;veían al escritor como un ser marginado y la escritura como un oficio que es una dedicación altruista pero ni garantizaba el cocido&#8221;. Aún así se rebeló contra esa idea desde muy pequeño y decidió que &#8220;no iba a ser más que escritor&#8221; y que ese iba a ser su modo de sustento.<br />
<em>Leer más ::</em> <span id="more-33"></span><br />
&#8220;Me asombro de haber llevado a cabo este proyecto, reconoce el propio autor; porque no dependía de mis cualidades, sino de una serie de factores que se juntaron en mi beneficio&#8221;. A pesar de todo ello, Juan Manuel de Prada impuso su vocación y empezó participando en concursos de cuentos. &#8221; Me convertí en un mercenario de la literatura dispuesto a escribir sobre cualquier cosa, pero aprendí que el escritor tienen que ajustarse a unos moldes&#8221;, recuerda el escritor.</p>
<p>A los 19 años abandonó su casa para poder vivir su sueño de dedicarse únicamente a la literatura, aunque siguió estudiando Derecho. Aunque ahora lo califica como un &#8220;propósito suicida&#8221;, también recuerda que cuando paseaba por las calles de Madrid pensaba : &#8220;algún día triunfaré y esta ciudad se doblegará ante mí&#8221;. Fueron tiempos duros en los que vivía del dinero que le daban los concursos y no tenía tiempo para dedicarse a lo que realmente deseaba : escribir una novela. &#8220;Era una situación límite, asegura De Prada. Me di cuenta de que era muy difícil publicar y que yo lo necesitaba imperiosamente&#8221;.</p>
<p>Pero por suerte para el autor la editorial Valdemar se interesó en su trabajo. Le publicaron &#8220;Coños&#8221; antes que la novela que venía preparando desde hacía tiempo, &#8220;Las máscaras del héroe&#8221;, que trató de ser un homenaje a Ramón Gómez de la Serna. &#8220;Eso cambió mi vida, sentencia De Prada. Había un libro que me demostraba que era escritor&#8221;.</p>
<p>Después de obtener el Premio Planeta sabe que si no se sigue esforzando el público volverá a olvidar su nombre, pero de momento ha conseguido su sueño que es, según sus palabras, &#8220;ser un artesano que vive modestamente de su oficio sin dedicarse a otra cosa que no sea la literatura&#8221;.</p>
<p>Ficha personal</p>
<p>Nombre completo: Juan Manuel de Prada Blanco<br />
Lugar y fecha de nacimiento: Baracaldo, diciembre de 1970<br />
Obras más relevantes: &#8220;Coños&#8221;, &#8220;El silencio del patinador&#8221;, &#8220;Las máscaras del héroe&#8221;, &#8220;La Tempestad&#8221;<br />
Autores favoritos: Poe, Stevenson, Kafka, Proust. Borges, Cortázar y todos los escritores del Barroco español. En general le interesa la literatura pesimismta porque cree que la buena literatura nace del dolor.</p>
<p>Actualmente mantiene una gran amistad con Arturo Pérez-Reverte, desde que éste le dedicara uno de sus artículo, alabándole, antes de conocerle. De Prada cree que Pérez-Reverte es alguien generoso y que no hay mucha gente como él en el mundo de la literatura.</p>
<p>- Su colaboración con ABC : &#8220;Coños&#8221; cayó en manos de Luis María Ansón que le propuso escribir artículos para su periódico. De Prada asegura que todo se debió a que Ansón tiene una predisposición para descubrir talentos nuevos.</p>
<p>- &#8220;La Tempestad&#8221;: De Prada viajó 20 días a Venecia, en invierno, para conocer realmente el marco en el que se desarrolla la novela, aunque luego lo exageró para convertir la ciudad en algo casi macabro. Como anécdota señalamos que el relato comienza con un fenómeno metereológico imposible: la nieve cae y va cuajando sobre el agua.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>A cada cual, lo suyo: Autores contemporáneos</title>
		<link>http://www.revistaiguazu.com/a-cada-cual-lo-suyo-autores-contemporaneos</link>
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		<pubDate>Sat, 10 Mar 2007 09:58:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nuria rita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[[ Nuria G. Sarralde ]
Hoy por hoy, ser lo que se considera un buen escritor no es tarea fácil, y ser escritor de best-sellers mucho menos. En primer lugar, para escribir no sólo hay que tener una base literaria perfecta y una facultad narrativa sin par, sino que también es necesaria una buena trama, y para que esa trama no haga agua por todas partes ha de ser todo lo verídica que se pueda lograr (incluso si es de ciencia ficción: el autor tendrá que dar tantos argumentos y aclaraciones ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>[ Nuria G. Sarralde ]</strong></p>
<p>Hoy por hoy, ser lo que se considera un buen escritor no es tarea fácil, y ser escritor de best-sellers mucho menos. En primer lugar, para escribir no sólo hay que tener una base literaria perfecta y una facultad narrativa sin par, sino que también es necesaria una buena trama, y para que esa trama no haga agua por todas partes ha de ser todo lo verídica que se pueda lograr (incluso si es de ciencia ficción: el autor tendrá que dar tantos argumentos y aclaraciones como le vengan a la cabeza para lograr que el lector se vea dentro de la trama, y no flotando alrededor de ella). Por si fuera poco complicado por sí mismo escribir acerca de temas cotidianos de la vida, muchos autores deciden además especializarse y escribir sobre temas concretos. Esto requiere o bien un arduo trabajo de investigación en ese campo, o emplear pequeños trucos que todos escondemos en la manga: ser cocineros antes que frailes. Es decir, si yo soy abogado, y lo sé todo acerca de los abogados, ¿por qué escribir historias de médicos, acerca de los cuales no sé nada? Dedicamos nuestro artículo a estos autores contemporáneos que se dedican a hacer literatura de su profesión, abriendo así nuevos horizontes de conocimiento.<br />
<em>Leer más ::</em> <span id="more-32"></span><br />
<strong>John Grisham: abogado</strong></p>
<p>Cuando este hombre descubrió que podía ganarse la vida de mejor manera escribiendo acerca de su profesión que ejerciéndola, decidió colgar la toga y coger la pluma. John Grisham es un caso único en la literatura, es el rey Midas de la narrativa: todo lo que toca lo convierte en best-seller, y en película. Lo que personalmente más me gusta de sus libros es que, a cincuenta páginas del final, la historia ha dado tantas vueltas y ha sufrido tantos cambios que nunca puedo hacerme una mínima idea de cómo va a acabar. Sus finales siempre me sorprenden, cosa que no muchos autores consiguen.</p>
<p>Otro factor a tener en cuenta es el papel de la mujer en sus historias. Siempre hay una mujer por medio sin la cual todo hubiera resultado imposible de realizar. Tanto en &#8220;La tapadera&#8221; como en &#8220;Tiempo de matar&#8221; o &#8220;El informe Pelícano&#8221;, por nombrar algunos, aparece esa mujer inteligente y con iniciativa, desenvuelta, que sabe lo que tiene que hacer y lo hace sin titubeos. Y hablando de inteligencia, ¿no es acaso ésta la clave del éxito de sus personajes? Las tramas que urden son tan perfectas que nadie podría descubrirlas hasta el final. Simplemente perfecto.</p>
<p>Además de todo esto, a John Grisham le gusta emplear lo que yo denomino, para sus obras y en exclusiva, &#8220;la tercera persona&#8221;. La tercera persona es ese alguien casi insignificante que pasaba por allí y se paró a ayudar, por un motivo u otro, pero sin el cual nunca podría haberse llevado a cabo la empresa con éxito. Con ello, John Grisham parece decirte que tú solo no puedes llegar muy lejos, tienes que confiar en alguien para conseguirlo. Creo que tiene razón.</p>
<p><strong>Michael Crichton: médico</strong></p>
<p>Y digo médico por decir algo. Las múltiples profesiones de este hombre a lo largo de su vida son sorprendentes: profesor de medicina, guionista y director de cine y TV, ensayista, novelista&#8230; ¿para qué seguir? Digamos que podría escribir acerca de todo, pero en esta ocasión sólo nos vamos a centrar en lo que a la profesión de médico se refiere.</p>
<p>Los trabajos de investigación de Michael Crichton son excelentes. ¿Quién no ha visto o leído &#8220;Parque Jurásico&#8221;, sin ir más lejos? Este autor consigue hacer de la profesión de médico investigador una auténtica aventura. Expresa sus conocimientos de tal manera que llega a alcanzarte con ellos, en lugar de asfixiarte con ellos. Apoya todos sus argumentos con tal cantidad de datos que, en fin, yo siempre termino preguntándome, al finalizar la historia, si eso ha pasado en realidad o simplemente se lo acaba de inventar. Recuerdo que al concluir la lectura de &#8220;Congo&#8221; terminé buscando Zinj en un atlas, de tan verídica como me pareció. Lástima que siempre destruya todas sus pruebas&#8230;</p>
<p><strong>Robin Cook: médico</strong></p>
<p>Las diferencias con Michael Crichton son múltiples: Crichton habla de medicina en sus libros, las obras de Cook vienen siempre determinadas por la medicina; los libros de Crichton son de aventuras, los de Cook de terror y suspense. Tras leer a Crichton la medicina puede llegar a parecerte un campo apasionante, tras leer a Cook te preguntas si realmente quieres ingresar en el hospital para que te extirpen un callo del pie.</p>
<p>A pesar de escribir siempre sobre médicos y medicina, sus libros no se hacen pesados, sino inquietantes. El halo de misterio que envuelve a los personajes y sus acciones, las complicadas tramas de intereses ocultos y la cara oculta de la medicina que muestra son factores más que suficientes para convertirlo en un hábil narrador de best-sellers. Obras como &#8220;Coma&#8221;, &#8220;Terminal&#8221; y &#8220;La manipulación de las mentes&#8221; así lo demuestran.</p>
<p>De modo que ya sabéis: si vuestra profesión os aburre, no os llena, os pagan mal y sois unos genios con la pluma, con una imaginación desbordante, quizá fuera hora de sacar partido a todas esas horas de libro bajo el flexo y escribir una novela acerca de lo que con tanto esfuerzo y tesón lograsteis meteros en la cabeza. ¿Quién sabe? Lo mismo paséis a engrosar esta lista.</p>
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		<title>Stephen King a través de mis ojos</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Mar 2007 09:54:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nuria rita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[[ Nuria G. Sarralde ]
En una ocasión un amigo vino a casa, y al ver mi oprimente colección de libros, sólo supo hacer el siguiente comentario: &#8220;Lees demasiado a Stephen King&#8221;. Lo dijo como si fuera algo malo. Claro que no se dio cuenta de que, por entonces, la cantidad de libros de Stephen King entre las baldas era comparable a la de Miguel Delibes. Seis volúmenes más han pasado a engrosar la lista desde aquel día.
No es el único en considerar a este autor como algo no precisamente recomendable. ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>[ Nuria G. Sarralde ]</strong></p>
<p>En una ocasión un amigo vino a casa, y al ver mi oprimente colección de libros, sólo supo hacer el siguiente comentario: &#8220;Lees demasiado a Stephen King&#8221;. Lo dijo como si fuera algo malo. Claro que no se dio cuenta de que, por entonces, la cantidad de libros de Stephen King entre las baldas era comparable a la de Miguel Delibes. Seis volúmenes más han pasado a engrosar la lista desde aquel día.</p>
<p>No es el único en considerar a este autor como algo no precisamente recomendable. Soy consciente de que cuando, en ocasiones, declaras dentro de una conversación que te gusta Stephen King, nunca falta alguien que te mire con cara rara, como diciendo: &#8220;he aquí otra paranoica&#8221;. Bueno, en tal caso sólo me queda decir que el mundo debe estar lleno a rebosar de paranoicos, y no me importa ser una más de ellos.<br />
<em>Leer más ::</em> <span id="more-31"></span><br />
No recuerdo qué fue lo primero que leí de Stephen King. Quizá fuera Las dos después de medianoche, no lo sé, pero desde luego, fuera lo que fuera, me debió gustar, sin lugar a dudas, porque repetí. Y repetí, y repetí.</p>
<p>Con esto no intento haceros creer que soy la fan número uno de Stephen King, porque sería mentira, ni que todos sus relatos son una maravilla, porque tampoco sería cierto. Incluso he de admitir que en ocasiones el desenlace final es el que esperabas desde un principio, como ocurre en el caso de Cementerio de animales. Pero sí me gustaría dejar claro que Stephen King no es simplemente un escritor de obras de ficción y terror, capaz, según cuentan algunos, de quitarte el sueño en las noches más oscuras. Un autor que sabe dónde y cuándo deslizar un dedo fantasmal por tu espalda, y hacerte temblar, eso tal vez sí, pero de ahí a quitarte el sueño y tenerte temblando bajo las sábanas… Por lo menos a mí nunca me ha sucedido. ¿Quieres pasar verdadero pánico? Léete Cien años de soledad, de García Márquez, y entonces puede que te eches a temblar, y con razón.</p>
<p>Si he de ser sincera, tal vez tenga que reconocer que las obras de Stephen King son, hasta cierto punto, fáciles de escribir. Tomas un poco de terror de aquí, algo de ficción de allá, unas gotas de sangre y al monstruo que todos escondemos en el armario, lo mezclas todo bien mezclado y obtienes un best-seller seguro. Aunque, por supuesto, eso no puede ser todo, ¿no? No es posible que sea tan sencillo, ¿verdad? Pues no, no es tan sencillo. Porque a parte de los ingredientes esenciales, es necesario saber contar las cosas, saber poner los pensamientos en palabras, y hacer que éstas lleguen al lector con la sencillez de un río que culebrea hasta el mar. Y eso es algo que Stephen King puede hacer mejor que ningún otro, porque él sabe cómo contar las cosas, cómo hacer que te deslices primero dentro de la historia y luego a través de ella, cómo hacerte sentir como si realmente estuvieras dentro del libro, y no simplemente leyéndolo. Eso es algo que no todos saben hacer.</p>
<p>Otra cosa que me gustaría destacar, y que en mi opinión casi nadie tiene en cuenta (sobre todo las personas que no han leído nunca a Stephen King porque de antemano lo consideran un autor meramente de ciencia-ficción, sin ningún otro valor que el de hacerte pasar un buen o mal rato con sus novelas), es su sentido humano. Me explico: pocos autores son capaces de defender a las personas raras, excéntricas, diferentes, outsiders, como él los denomina, tal y como él lo hace. Y sobre todo a los niños. Ignoro cómo sería la infancia de Stephen King, y si sus compañeros de colegio se las hicieron pasar más negras que a Cain cuando mató a Abel, pero algo tuvo que pasar para que Stephen King sea el mayor defensor de niños y adolescentes inadaptados que conozco. Para ello sólo es necesario leer su famoso lanzamiento al éxito, Carrie, donde trata la historia de una forma tan especial, poniendo tanto cuidado en hacerte comprender a su protagonista, que en ocasiones llegas a olvidar que estás leyendo un libro y piensas que si te encontraras con todas esas niñatas estúpidas les volarías los dientes de un puñetazo y le brindarías tu amistad a Carrie, porque todo lo que ella pide es una amiga. Más aún, el relato queda resumido en el siguiente verso, que supuestamente Carrie escribió para su clase de lengua:</p>
<p><em>Jesus watches from the wall. But his face is cold as stone. And if He loves me -As she tells me-, why do I feel so all alone? (Jesús mira desde la pared. Pero su cara es fría como la piedra. Y si Él me ama -como ella dice- ¿Por qué me siento tan completamente sola?)</em></p>
<p>Aunque éste no el único caso. En Christine encontramos a Arnie, un adolescente poco agraciado y tímido con un corazón enorme, que tras muchos esfuerzos consigue salir con la chica de sus sueños, y tener la mala suerte de comprarse un coche poseído que lo convierte en una persona completamente distinta. Pero no por ello dejas de quererlo a lo largo de toda la historia. Y es en esta historia donde Stephen King ha escrito, en mi opinión, una de sus mejores frases, y al mismo tiempo una de las mayores verdades que jamás he leído:</p>
<p><em>&#8216;I&#8217;ll tell you this: love is the enemy. Love is the old slaughter. Love is not blind. Love is a cannibal with extremely acute vision. Love is insectile; it is always hungry&#8217;. &#8216;What does it eat?&#8221; Friendship. It eats friendship&#8217;. (Te diré esto: el amor es el enemigo. El amor es el viejo carnicero. El amor no es ciego. El amor es un caníbal con una visión extremadamente aguda. El amor es insectívoro; siempre está hambriento. &#8211; ¿Qué es lo que come?- Amistad. Come amistad.)</em></p>
<p>También he de incluir It (sí, dirá alguno, la que va del Coco que se escondía en las alcantarillas). Pero no es el Coco lo que te hace saltar en la silla mientras lees la novela. Lo que te hace saltar son las aventuras y desventuras de ese grupo de niños que se pasa la vida huyendo de las palizas de los bravucones de turno, la unión que mantienen entre ellos, su forma de defenderse mutuamente, sus ansias por triunfar en la vida. O cómo sabe meterte en la piel de un niño de cinco años, en El resplandor, o en la de una niña de ocho, en Ojos de fuego. ¿Y qué hay de Eclipse total? Nunca he leído Cinco horas con Mario, de Delibes (es algo que llevo años queriendo hacer; no sé por qué siempre acabo posponiéndolo), pero si el monólogo es tan bueno como el de Dolores Clairborne, si es capaz de hilar en palabras con una sencillez abismal como el autor cuenta aquí la historia de una mujer asesina por necesidad, por la necesidad de defender a su hija del acoso ilícito de un padre, de verdad debo estar perdiendo el tiempo mientras leo cualquier otra cosa. De este libro, que afortunadamente para vosotros he leído en español, porque dudo que mis traducciones sean ni remotamente perfectas, me gustaría destacar dos citas:</p>
<p>El tiempo es un gofo, ya se sabe, igual que los que se extienden entre las islas y la península, pero el único ferry que puede cruzarlo es la memoria. Y eso es como un buque fantasma: si deseas que desaparezca, al final lo consigues.</p>
<p>Siempre me he dado cuenta de que cuando una chica se encapricha por un chico sus ojos pueden volverse tan brillantes que parece como si alguien hubiera encendido una linterna por detrás. […] Pero eso no era lo peor. La luz que antes había allí también había desaparecido: eso era lo peor. Mirarla a los ojos era como mirar las ventanas de una casa que alguien ha abandonado sin acordarse de bajar las persianas.</p>
<p>Y ya para terminar, una de las obras que más me han impresionado, y cuyo desenlace ni remotamente sospechaba, incluso a cien páginas del final. Probablemente la única novela de Stephen King capaz de poner lágrimas en los ojos a cualquiera, y donde el único elemento terrorífico es la propia crueldad humana, algo con lo que tenemos que convivir a diario. Esta obra se vendió en su día en seis entregas, bajo el título El pasillo de la muerte (The Green Mile, en versión original), aunque hoy en día puede encontrarse en un único volumen. Desde luego recomiendo su lectura, pudiendo asegurar que lo único ficticio de la misma podría ser el enigmático, silencioso y entrañable personaje de John Coffey, con el que te encariñas nada más conocerlo. Creo que tras esta obra llegué a una conclusión propia: puede haber autores que alardeen de querer a todos sus personajes por igual, cosa que siempre me ha parecido un tanto difícil, pero desde luego Stephen King no es uno de ellos. Y si alguna vez testifica lo contrario, en este relato lo disimula muy bien.</p>
<p><em>A lot of things don&#8217;t matter, but it doesn&#8217;t keep a man from wondering about them, I&#8217;ve noticed. (Me he percatado de que hay un montón de cosas que no importan, pero esto no evita que un hombre siga pensando en ellas.)</em></p>
<p>Si después de esto sigues pensando que Stephen King es sólo para paranoicos y amantes del terror, creo que he perdido el tiempo. O tal vez sea que no sé expresarme.</p>
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